martes, 22 de noviembre de 2016

MARATON VALENCIA 2016

MARATON VALENCIA 2016

20 de noviembre de 2016, ultimo entrenamiento de mi objetivo del 2016 que es hacer el maratón de Valencia por tercera vez.

La carrera para mi supone la guinda del pastel de una preparación que hago por que mi cuerpo lo necesita, es decir, si no entrenara en vez de correr podría ir rodando.

06:00h, suena el despertador y me levanto como un rayo, desayuno, cojo equipaje de runner y me dirijo a la “Font de les Runners” sitio de quedada de mi pequeño pero gran club.

08:20 despedida de nuestros “Pros” y últimos ánimos antes de dirigirnos a los cajones de salida, en estos momentos hecho de menos a mi amigo Emilio que en los dos primeros maratones  me acompañó y con el que disfrute mucho, espero que el año que viene vuelva a estar conmigo. Pero no estaré solo, este año tengo a uno de los protagonistas de mi maratón, José Company, luego entenderéis su importancia.

08:35 salida de los “Pros” y primeros nervios, visualizando la carrera, el objetivo bajar de las cuatro horas parece al alcance  de la mano e intento visualizarlo y prepararme.

08:46 Salida, comienza la aventura, pasas por el arco de salida y la adrenalina sube como la espuma, te dan ganas de hacer un sprint pensando que puedes llegar enseguida a meta,  pero la experiencia ya es un grado y todos los esfuerzos se pagan, así que empiezo a coger ritmo y José y yo nos vamos frenando el uno al otro para no emocionarnos. Que gozada la gente animando desde el Km 1, las fallas volcadas con el maratón y 19000 personas haciendo una locura.

Km 5. Primer avituallamiento, vamos prefectos y comenzamos a ver las mesas del avituallamiento de la Elite, con su numero de dorsal, cuando de repente todo a mi alrededor se da la vuelta y comienzo a rodar por los suelos, he pisado un bache, me doblado el pie y he caído al suelo sin verlo venir, mi cabeza empieza a funcionar a 1000 por hora, salgo del circuito, grito de rabia, tiro la gorra y pienso que todo se ha acabado, me siento, respiro y José me tiende la mano y me dice que ande, que pruebe un poco a ver si solo es el golpe y se pasa, dudo un momento y cojo su mano, comienzo a pisar y a correr, poco a poco cojo el ritmo marcado y aunque me duele, compruebo que el dolor es soportable, aunque no dejo de pensar que quedan 37 km para acabar y el dolor no remite.

Van pasando los Km, el dolor no disminuye pero tampoco aumenta aunque mi cabeza comienza a trabajar para que el dolor sea mas llevadero, haciéndome no pensar en el pie. En el km 21 veo a una chica de la organización con Réflex y le digo que me ponga en el tobillo que duele, en ese momento veo que mi tobillo es del tamaño de un huevo y hasta la chica me mira raro y me vacía casi todo el bote.

¡Lo dejo! Es el pensamiento que tengo todo el rato, no voy a llegar, esto cada vez duele más, en el Km 26 dejo a José que se marche, no le puedo estropear su primera maratón, así que sigo solo, pienso en llegar al km 28 y que mis hijas me vean corriendo y animándome y después parar, así que continuo.


Lo he conseguido, he llegado donde estaba mi familia y ver a mi mujer y a mis hijas, chillando como posesas animándome me hace replantearme la estrategia y continuar un poco mas a ver pasa, pero el dolor continua y en el ayuntamiento cuando estoy a punto de parar aparecen como  por arte de magia mis amigos de la falla que me animan con verdadero cariño, por que se me quieren un montón, y pensando en ese momento y sin darme cuenta llego al km 30.

Ese km estaba marcado en rojo por que allí debía aparecer mi “liebre” para conseguir bajar de 4 horas, pero en estas circunstancias ese objetivo dejo de serlo hace muchos km, así que cuando aparece Vicent, le explico lo ocurrido y solo exclama una frase “va tira che, que som de la Font”, y que queréis que os diga, no podía parar.

Vicent entiende perfectamente lo que estoy sufriendo, el sabe que no puede apretar que solo debe estar conmigo, y por si fuera poco aparece otra liebre de la Font inesperada, el Caste, que se unirá a mi para llevarme en volandas hacia delante.

Km 34. Aun teniendo las dos multas de mis amigos, los km se hacen eternos, ellos me hablan para distraerme, me cogen el agua, el isotónico, etc. hasta hacemos una parada exprés para poner una crema de calor el tobillo.

Km 40. Empiezo a ver que lo voy conseguir, quedan 2 km y aunque sea andando lo hago, pero el problema es que no puedo parar a andar porque si se enfría el tobillo posiblemente no llegue, así que aparecen los Tinfontsi, la gente del mejor club del Mundo “la Font de les Runners”, me animan me gritan, también está mi familia, e incluso mi hermana  se anima ha hacerse sus 100 metros anuales de running junto a mi.

Km 41. Vicent sale del circuito, no sin antes pasarse todo el rato chillando para que la gente me anime, yo solo pienso en cruzar la meta y dejar de padecer pero solo queda un km y ya no puedo pararme.

Km 42. Comienza el empedrado, que para mi tobillo es la ultima tortura, y llegó a la alfombra azul, ahora sí,  me pongo la camiseta para dedicarle este maratón a mi abuela que desde el cielo habrá padecido conmigo pero estará muy orgullosa, noto que Caste se aparta de mi, quiere que sea mi momento, rompo a llorar camino de la meta, ha sido muy duro, todo el entrenamiento y la estrategia a la basura en el 5km y luego ya todo corazón, pero ahí estoy levantando los brazos cruzando la meta y colgándome mi tercera medalla. LO HE CONSEGUIDO.


P.D. Para tranquilidad de todos esguince leve, 1 semana de reposo y a preparar la estrategia del maratón 2017.


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